Marketing y Comunicación Agroalimentaria

El Ratoncito Pérez y el marketing

El Ratoncito Pérez y el marketing

Como ya comenté en otra ocasión, me gusta caminar y normalmente me desplazo andando allá donde tenga que ir.

Pues bien, una mañana de camino a Brandsummit, la Agencia de Marketing donde construimos marcas de alimentación, me encontré, como muchas otras mañanas, con niños pequeños que iban al colegio acompañados de sus madres.

Por lo pronto, podría parecer un día normal, pero hubo algo que me llamó la atención ese día.

El Ratoncito Pérez.

Uno  de esos pequeñajos, iba de la mano de su madre y le iba manifestando su incomprensión e indignación respecto a un asunto, se le había caído un diente y no entendía por qué el Ratoncito Pérez le había traído un juguete a su amigo y a él, una caja.

El comentario del niño con su tono dulce e inocente me resultó gracioso a la par que enternecedor. Pero lo interesante de esto vendría después, la justificación de la madre ante este hecho.

Padres marketeros.

La respuesta de la madre me hizo pensar y extrapolarlo de algún modo al mundo del marketing.

Me imaginaba a esos padres por la noche desarrollando su plan estratégico, los veía pensando en el Storytelling del detalle y creando un packaging atractivo.

El niño esperaba algo del Ratón y no le iban a quitar la ilusión. Aunque no le podían dar cualquier cosa, debía ser algo que le hiciera pensar, que tuviera una historia.

Y ahí estaba yo para enterarme de la historia.

La madre de la criatura empezó su alegato hablando del regalo del amigo, comentó que sería algo momentáneo, que se cansaría de jugar y lo perdería o se le rompería,  pero él, a diferencia de su amigo, podría hacer un uso de la caja para toda la vida. Porque podía utilizarla para guardar el diente y conservarlo siempre.

Ante esto el niño no tuvo más que decir, y si lo dijo no me enteré, nuestros caminos se separaron en aquél semáforo y hubiese resultado cuanto menos raro seguirlos para ver como terminaba la historia.

No obstante, esos 5 minutos aproximadamente que pude compartir aquel trayecto con madre e hijo, me sirvieron para reflexionar sobre esos padres:

    1. Fueron creativos y tuvieron ingenio para cubrir las expectativas de su hijo y mantenerle la ilusión.
    2. Se acordaron de este anuncio de Limón&Nada  y lo llevaron a la práctica:

 

Fuera como fuere, sin lugar a dudas tienen sentido del humor e imaginación. De los mejores regalos que le podía hacer el Ratoncito Pérez a su hijo.

Licenciada en Ciencia y Tecnología de Alimentos. Especializada en Marketing y Comunicación Agroalimentaria.


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