Marketing Alimentario para PYMES de Alimentación y Bebidas.

Helado de chicle.

Como ya comenté cuando hablé de los cacahuetes de wasabi , soy de gustos clásicos y con un helado aún más. Apuesto por lo seguro, mis clásicos: turrón, mora o el impronunciable: “Stracciatella”“Strachatella”“Stratachella”. Reconozco que este sabor me gusta, pero aún más el pedirlo y pronunciarlo , pero es que me gusta aún más, cómo lo pide la gente porque cada cual lo dice de una manera.

El caso es que un día quise innovar por tratar de ampliar mi lista de favoritos  y me lancé a probar helado de chicle.

Probando helado de chicle.

En muchas ocasiones nos solemos sugestionar antes de probar cosas, nos dejamos llevar por nuestros sentidos, por lo que percibimos y antes de probarlo damos por hecho que no nos va a gustar o sí, según esas percepciones.

La verdad que el aspecto no era nada atractivo, una mezcla de azul, rosa, amarillo… tal como cuando mezclas chicles de varios colores. Y la textura… Recuerdo al heladero meter la paleta y coger la cantidad de helado a servir, era algo así como cuando pisas un chicle y levantas el pie del suelo.

Chicle

El concepto “chicloso” era evidente y estaba más que logrado, aunque no me resultaba muy apetecible.

Las sensaciones no eran nada halagüeñas , pero había que probarlo. Nunca lo había visto y despertaba mi atención aunque a primera vista cada vez esas ganas de probarlo iban mermando.

En este caso había alta probabilidad de que no me iba a gustar porque visualmente, en cuanto a color y textura, no me había convencido mucho, esperaba que de sabor fuera algo espectacular y que borrara las percepciones previas.

Helado de chicle. Marketing Alimentario

Pero no.

La sensación…algo desagradable. Efectivamente sabía a chicle, pero en la boca era como esos chicles que comienzan a ponerse blandos y los acabas tirando porque empiezan a deshacerse e incomoda su textura.

Total, que no pasó a formar parte de mi lista de sabores de helados: turrón, mora,  tratatachan-tratatachela, helado de chicle.

 

“La costumbre no es más que el producto de la sugestión.La ropa que uno viste, las maneras, e incluso la comida que se ingiere, son todo resultados de sugestiones” – Swami Sivananda

 

Espero no haberte sugestionado. Prueba cosas!

 

Imagen: Google,Flickr

 

Tecnóloga de alimentos especializada en marketing alimentario.


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